miércoles, 17 de agosto de 2016

Paradojas de nuestro tiempo


Ahora tenemos edificios más altos, pero templos más pequeños; autopistas más anchas, pero puntos de vista más estrechos.
Gastamos más dinero, y nos gastamos cada vez más; compramos más, pero disfrutamos menos.
Tenemos casas más grandes y familias más pequeñas cosas más útiles y menos tiempo para usarlas.
Tenemos más educación y menos sentido común; más conocimientos y menos juicio; más expertos y más problemas; más medicinas y menos bienestar.
Tomamos mucho, fumamos mucho gastamos sin medida; reímos muy poco, manejamos muy rápido, nos enfurecemos demasiado rápido; nos acostamos muy tarde, nos levantamos muy cansados; casi no leemos; vemos demasiada TV, y casi nunca rezamos.
Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero reducido nuestros valores; hablamos demasiado, amamos muy poco y mentimos casi todo el tiempo.
Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a disfrutarla; le hemos sumado años a la vida y no vida a los años.
Hemos ido y vuelto a la luna, pero no podemos cruzar la calle para conocer a un vecino.
Hemos conquistado el espacio exterior, pero no el interior.
Hacemos cosas más grandes, pero no mejores.
Hemos limpiado el aire, pero no el alma.
Hemos dividido al átomo, pero no a nuestros prejuicios.
Escribimos mucho, pero aprendemos poco.
Planeamos todo, pero no conseguimos casi nada.
Hemos aprendido a hacer las cosas más rapido, pero no a tener más paciencia, tenemos ganancias más altas, pero moral más baja; más alimento y menos paz.
Construimos más computadores y no sabemos reconstruir nuestras vidas.
Guardamos información, y perdemos nuestras raíces.
Hacemos redes fantásticas pero nos comunicamos menos.
Cada vez tenemos más cantidad y menos calidad.
Esta es la época de la comida rápida y de la digestión lenta.
Hombres altos, de bajo carácter.
Profundas ganancias y relaciones superficiales.
Esta es la época de la paz mundial y la guerra doméstica.
Más tiempo libre y menos diversión.
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Más tipos de comida y menos nutrición.
Fusionamos empresas y fracturamos parejas; tenemos casas más bellas pero más hogares rotos.
Esta es la época de viajes rápidos, pañales desechables, moralidad en decadencia, pasiones de una noche, cuerpos con sobrepeso, pastillas que hacen todo, desde alegrarte, hasta calmarte y matarte.
Esta es la época donde tenemos todo en exhibición pero quizá nada en el inventario.

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